Tuve profesores que supieron hacer que me cuestionara sobre mis ideas, mis prácticas y actitudes. Resolver las interrogantes implicaba gestionar la actividad con pensamiento crítico y científico, haciendo uso de la duda metódica en busca de identificar mis propias creencias y preconceptos, con la finalidad de hacer una suerte de ruptura epistemológica. Siempre es oportuno diferenciar cuales ideas con las propias, y confrontarlas con la evidencia disponible frente la realidad.
Destaco de las mejores clases que he tenido, profesores con:
- Sentido humano y honestidad intelectual.
- Compromiso y responsabilidad sin aguardar recompensa.
- Planificación y organización con creatividad.
- Desarrollo de comunicación educativa eficiente.
- Evaluación autentica allende los "productos" de aprendizaje.
En cuanto a los recursos, resalto el uso de la tecnología disponible, no siempre basada en lo mejor ni lo más nuevo, sino principalmente basada en el SENTIDO, CONCIENCIA Y PRAGMATISMO.
Los mejores aprendizajes creo que fueron en equipos de trabajo para unas actividades en específico... y otras individuales. Entiendo que dependía de los alcances de las competencias por desarrollar. En este sentido, la evaluación podía ser de proceso y de resultado, de autoevaluación, coevaluación y/o héteroevaluación.
Pienso que aquello diferenciador de una clase memorable, de las demás... está en la docencia con responsabilidad social, consciente de que es ineludible innovar para -como decía, Freire-, cambiar a las personas que cambiarán el mundo.
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| Metáfora visual resultante de la actividad. |







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